Qué es la conciliación bancaria
Conciliar el banco es comparar, movimiento a movimiento, lo que aparece en el extracto de tu cuenta con lo que tienes anotado en tu contabilidad: facturas emitidas, facturas de gasto y cualquier otro cobro o pago. El objetivo es que cada euro que entra o sale tenga detrás un documento que lo explique. Si un movimiento no encaja con nada, hay algo pendiente de registrar o un error que conviene encontrar antes de presentar un modelo.
Por qué cuadra la contabilidad (y por qué importa)
La contabilidad no se valida sola: se valida contra algo externo, y el banco es la referencia más fiable que tienes porque no depende de que tú hayas registrado bien o mal un documento. Si al conciliar todo cuadra, tienes una señal razonable de que facturas y gastos están completos. Si algo no cuadra, casi siempre es una de estas tres cosas: un cobro sin factura emitida detrás, un gasto real que nunca se registró, o un movimiento duplicado o mal fechado.
El banco no miente, la contabilidad sí puede fallar
Un movimiento del banco ya ha pasado: es un hecho. Si tu contabilidad no lo refleja, el error está en tu contabilidad, no en el banco. Por eso conciliar es la forma más rápida de encontrar lo que falta.
Cómo hacerla paso a paso
- 1Descarga o revisa el extracto del periodo que vas a conciliar (normalmente el mes o el trimestre).
- 2Recorre cada movimiento de entrada y comprueba que corresponde a una factura emitida y registrada.
- 3Recorre cada movimiento de salida y comprueba que corresponde a un gasto con su factura completa.
- 4Marca lo que ya está cruzado y deja aparte lo que no encuentra pareja.
- 5Investiga cada movimiento suelto: casi siempre es un documento que falta por registrar, no un error del banco.
Los casos que más se escapan
- Cobros por adelantado o señales que llegan antes de emitir la factura correspondiente.
- Gastos recurrentes (suscripciones, cuotas) que se cargan solos y se olvidan de registrar.
- Comisiones o gastos bancarios pequeños que no tienen factura como tal pero sí un apunte.
- Transferencias entre cuentas propias, que no son ni ingreso ni gasto y no deben contarse como tales.
Cuándo conciliar
Lo ideal es no dejarlo para el final del trimestre. Si concilias cada mes, el volumen de movimientos sueltos es pequeño y localizar lo que falta es cuestión de minutos. Si lo dejas todo para justo antes de presentar, la conciliación se convierte en una reconstrucción de tres meses de golpe, que es precisamente el momento en el que peor te viene tener que ponerte a buscar facturas.
Por eso la conciliación bancaria es uno de los últimos pasos del checklist antes de cerrar el trimestre: conviene hacerla con el IVA y los gastos ya revisados, porque si empiezas por el banco puedes dar por bueno un movimiento que en realidad corresponde a un documento que todavía no has registrado.
Que el banco haga el cruce por ti
Cruzar movimientos a mano contra un extracto en PDF es donde más se pierden las cosas. Con la tesorería conectada, cada movimiento del banco se compara directamente con tus facturas y gastos ya registrados, y lo que queda suelto es justo lo que tienes que revisar, sin repasar todo lo que ya cuadra.
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Probar Saldia gratisPreguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia debería conciliar el banco?+
Lo más práctico es hacerlo cada mes. Así el volumen de movimientos sueltos es pequeño y es fácil encontrar lo que falta por registrar, en vez de acumularlo todo para el cierre del trimestre.
¿Qué hago si un movimiento del banco no tiene ninguna factura detrás?+
Primero comprueba si corresponde a una venta o un gasto real que se te quedó sin registrar. Si es así, regístralo. Si no encuentras a qué corresponde, no lo des por bueno sin más: revísalo antes de presentar cualquier modelo.
¿Las transferencias entre mis propias cuentas hay que conciliarlas?+
Hay que identificarlas para no confundirlas con un cobro o un pago real, pero no cuentan como ingreso ni como gasto: son solo un movimiento de dinero entre cuentas tuyas.